No soy muy bueno manejando, es la verdad. A pesar de que llevo ya casi diez meses sabiendo manejar, se me sigue apagando el coche. Por eso es que siempre he admirado a a aquellos que pueden cambiarse de carril en un pestañeo, a los que pueden platicar con su copiloto, hablar por celular, cantar y comer al mismo tiempo pero, sobre todo, a los que pueden leer o usar la lap top mientras conducen. Cada vez que los veía no podía evitar lanzar una exclamación y decirme "¿Cuándo será el día en que puedas hacer eso?".
Ese día fue hoy. Mañana tengo que entregar un ensayo y, a las 6:00 pm que salí de CU seguía sin saber qué decir sobre el poema que debo analizar. Por eso es que mi instinto de supervivencia despertó y me dio la capacidad de, en dos horas en el tráfico leyendo una y otra vez el poema en mi Norton Anthology of English Literature abierta en el asiento de junto, abrir mi mente e iluminarme para saber qué voy a hacer.

Ahora sólo me falta una primera línea y todo fluirá, si Dios quiere, sin problemas. Además debo acabar mi ensayo hoy mismo. Mañana quiero ir al cine antes de la clase.