| |
Poetry is not a turning loose of emotion, but an escape from emotion. T.S. ELIOT, Tradition and the Individual Talent. A mí favor diré que lo escribí en 10 minutos, también diré que era para mi clase de Inglés -en la que sólo importa que las palabras estén correctamente escritas- y que, leído en voz alta, suena muy bien -tiene buen ritmo-. THE WINDOW I have nothing but the view. No one can see it as I can: The inside and the outside, Who’s in and who’s out. I am nothing but the glass. Neither more nor less: With no ray, with no shade. Only gleam, only haze. But, no, no. I have nothing. I am nothing. Nothing but myself. In the heat, in the cold. In the light, in the dark. No one look at me. Only through me, only trough… No es Blake, pero tampoco es poema para Los mejores cien poemas de amor -espero-. | |
|
I saw myself sitting in the crotch of this fig tree, starving to death,
just because I couldn't make up my mind which of the figs I would choose. SYLVIA PLATH, The Bell Jar.
¡Uju! C'est ma chanson preferée! Quand je serai grand, je serai Bee Gees ou bien pilote de formule 1. No, bájale dos rayitas, ya vas muy rápido... C’est vrai que tous les costumes me vont bien: Le rouge, le noir, le blues, l’espoir et moi... Ese no está tan mal aunque ya está muy grande, tal vez cuando tenga 30 años. C’est comme ça qu’est ce que j’y peux, c’est comme ça qu’est ce que j’y peux. ¡Ah, pero qué pendejo eres, you motherfucker! Prende tus putas direccionales. Maldita sea, por eso México está así. ¡Ah! Yo quiero unas gorditas de nata. ¡Chale! El tipo está muy lejos. Je pleurs, je ris, J’ai peur, envie... Ya quiero llegar a mi casa, ¿por qué no me fui por la lateral? Maldita sea, ¿por qué la lateral siempre va más rápido que la vía rápida? Shit! Ya se cayó el libro, sabía que debía haberlo metido a la mochila pero... Faudrait savoir ce que tu veux, faudrait savoir ce que tu veux. Otro pendejo que se me mete, carajo ¡Son cinco metros los que debe de haber entre un coche y otro! ¿Sabías, motherfucker? Whatever, I don’t fucking care… -Gritos, gritos- oh my gosh! What the fuck! I mean, oh my gosh… -Gritos, gritos-. A qui la faute je suis l'un et l'autre, Double je, a qui la faute je suis l'un et l'autre. ¡Ah! ¡El amor de mi vida! ¡Sí, así chiquito! ¡Uh! ¡Qué rico! Oh my gosh! You’re such a hoe! I mean, oh my gosh! Uh, uh, uuuhhh! Faudrait savoir ce que tu veux, faudrait savoir ce que tu veux ¡Ah! Ya se acabó la canción, ¿cuál sigue? Urrrrhhh! Duh! me pegué mucho al de adelante, casi choco... I mean, oh my gosh!
Intento de transcripción de un monólogo en voz alta realizado diariamente dentro de un automóvil negro en alguna parte de Periférico mientras un joven de diecinueve años escucha su canción favorita de este año –Double je de Christophe Willem- después de tener cinco horas continuas de clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Al texto favor de agregar una coreografía que va de simples movimientos de cabeza a brazos que golpean el volante, manos izquierdas que acarician el vidrio de la ventanilla y bailes à la «antro de tercera» con aplausos incluidos. | |
|
If you do not tell the truth about yourself you cannot tell it about other people. VIRGINIA WOOLF, The Leaning Tower. No hay nada más horrible que leer un texto en el que no sabes si el que escribe es hombre, mujer o mounstro. Y no, no me refiero a novelas, cuentos, poemas narrativos o papelitos mal escritos de las galletas de la suerte. Me refiero a los blogs. Y tampoco estoy pensando en entradas escritas en inglés ya que todos sabemos que la asexualidad es cosa de todos los días en ese idioma tan «Guess what am I». Son las entradas en español las que me dejan tan lleno de dudas, de ansiedad... tan intranquilo. Porque todos sabemos que el español es idioma de machos y hembras. En la tradición lingüística española -lo que quiera que eso sea- es imposible concebir un texto escrito en primera persona del singular en el que se pueda esconder -o por lo menos disfrazar- el género del escritor. Simplemente está lejos de mi comprensión... como un diálogo interno à la Macario en el que sigo preguntándome si la nana violadora es en realidad una nana violadora o una pobre mujer con un sentimiento sincero e inocente -si tal palabra sigue teniendo algún sentido hoy en día- de maternidad frustrada que se proyecta en nuestro narrador que bien vale decir, es machito -nada de asexuales perversos-.
¡Ni en francés se puede! Y estamos hablando del francés, ese idioma que suena armónico, melodioso, eróticamente delicioso pero que es raro, muy raro. Tan raro que en realidad es… transexual. Sino, ¿de qué otra forma se explica uno eso de la voiture en vez de nuestro hispánico cochemachín? Pero regreso. No estoy hablando de otros idiomas, no estoy tratando de hacer un texto sobre comparación de las lenguas, ni siquiera estoy intentando hablar de los sustantivos epicenos. No. Estoy hablando de blogs en los que un solo escritor es capaz de hablar de sí mismo primero como niño y luego como niña, como macho y como hembra. Y por más que uno esté psicosexualmente dañado, poderse referir a uno mismo como hombre y como mujer… ya está muy cabrón. | |
|
|